PRESENTACIÓN DEL LIBRO AMORES CIMARRONES EN TARARIRAS

(Arriba: Sandra Bustos, coordinadora de Bibliotecas presenta a la escritora. Abajo izquierda: Sandra y Marcia. Derecha: Marcia Collazo Ibáñez) 

(Arriba: público presente. Abajo izquierda: Marcia cuenta sobre su libro. Derecha: Muestra de libros Amores Cimarrones) 

Ayer en horas de la tarde se llevó a cabo en la Biblioteca pública José Artigas de nuestra ciudad la presentación del libro "Amores Cimarrones. Las mujeres de Artigas" de la escritora Marcia Collazo Ibáñez. Nacida el 13 de marzo de 1959 en Cerro Largo. Abogada, Profesora de Historia de las Ideas en América (Instituto de Profesores Artigas) y de Filosofía del Derecho (Facultad de Derecho, Universidad de la República). Integra el Grupo Cultural La Tertulia. La escritora manifestó que en Tarariras hay una movida cultural muy grande pues la concurrencia era muy buena con respecto a la cantidad de habitantes que hay en nuestra ciudad y contó lo que escribió en esta novela que como tal es ficción pero con datos históricos auténticos. Felicitamos a la Biblioteca por este significativo evento.

Marcia Revelación





Dice en el portal espectador.com "Marcia Collazo fue la revelación de los Bartolomé Hidalgo". Indudablemente MARCIA MERECE. Marcia Collazo, investigó y trabajó durante seis años en la confección de "Amores Cimarrones".

Al presentar el libro, Marcia dijo que ahora sus días extrañarían el hacer.el.libro; en el Cabildo de Montevideo, un marco más que elocuente dada la temática que el libro aborda.

Además, todos estamos acostumbrados a que los Héroes "viven adentro de estatuas de bronce", no comen, no duermen, no van al baño, menos aún... se enamoran...

Mi maestra nunca me enseñó que Artigas era un hombre apasionado, y que se había enamorado, no una, sino muchas veces! (Pobre, no la culpo a mi maestra, si en 1976 hubiera dicho algo de eso, se la llevaban).


Todas las historias de Las Mujeres de Artigas que contiene "Amores Cimarrones" además, son de mujeres que saben que algún día morirán, no son inmortales ni creen serlo, el libro es un canto a aquello que dijo Simonne De Beauvoir "Una mujer no nace, sino que se hace".
Marcia Collazo es una mujer que se hace, día tras día. Se atreve, y transgrede. Y con este "Amores Cimarrones" queda demostrada esta transgresión, porque yo jamás había leído nada parecido con respecto a la figura de Don José Gervasio Artigas.

El nombre Artigas sí lo asociaba a su natalicio, a la Batalla de las Piedras, Las Instrucciones del año XIII, al Exodo del Pueblo Oriental, al Exilio pero jamás a sus pasiones ni a sus mujeres.

Nada nos enseñaban acerca de su familia, ni de sus hijos.

No puedo más que FELICITAR a Marcia y Recomendar AMORES
CIMARRONES.

UN PREMIO MAS QUE MERECIDO.
Anna Donner Rybak © 2011

Amores Cimarrones




Figuran en esta obra seis mujeres de significación en la vida de José Artigas: tres de ellas de su misma sangre – la abuela paterna, la abuela materna y la madre – y tres de sus amores; no los únicos, pero seguramente los principales. Faltan otros nombres, que no han sido incluidos debido a la casi absoluta carencia de documentos y referencias históricas, que hace prácticamente imposible decir algo sobre ellos. Se trata de un obstáculo no menor para una novela histórica, ya que ésta, aunque una trama ficcional, debe contar por la fuerza con algunos asideros fácticos que la hagan posible. Así pues, he dejado fuera de estas páginas a las dos mujeres desconocidas con las que José Artigas tuvo a Pedro Mónico y María Escolástica, respectivamente; a Matilda Borda, la pulpera con la que tuvo a Roberto, y a Clara Gómez, la que habría sido en tierra paraguaya su última pareja, y con la que habría tenido a Simeón.

La importancia de las mujeres en la vida de Artigas fue, sin lugar a dudas, profunda, compleja y perdurable. Para la historia, en cambio – al menos para una historia oficial estructurada desde prácticas discursivas y modos de objetivación que han tendido a ignorar o minimizar a la mujer como sujeto de transformación- parece haber sido prácticamente nula. Sin embargo, ellas han estado ahí. Ellas han presenciado los mismos acontecimientos, han contribuido a crear la urdimbre de sus significados, y según creo, se han hecho inolvidables – cada una a su modo – para el hombre de carne y hueso que en esta novela las une y las convoca.

Durante mucho tiempo me he preguntado, casi con una suerte de obsesión, por la huella de estas mujeres en la vida de Artigas. A través de la investigación histórica encontré algunas respuestas, casi todas indirectas, casi todas desesperadamente escasas; sin embargo el ambiente, la época, las creencias y las costumbres, todo estaba ahí, latiendo y señalando, como un gigantesco rompecabezas desparramado. Faltaba tender los hilos, descubrir las conexiones, las coincidencias, las sincronías del entramado. La creación literaria me permitió imaginar y compaginar el resto, o por mejor decir, intuirlo, dejarlo crecer, y desplegarse en mí, lo mismo que las ramas un árbol. En definitiva, me propuse recrear el alma, la raíz, el sentimiento y también la razón que alentó en estas mujeres, sin mengua del rigor histórico allí donde este debe ser respetado.

Por otra parte, la honda influencia femenina en todos los procesos revolucionarios del continente americano es innegable. Parafraseando a la escritora venezolana Teresa de la Parra, ellas “son las abanderadas de este sentimiento de encono que está pidiendo a gritos una protesta. Como lo demostrarán en la Independencia, bajo su exterior lánguido tienen un alma de fuego lista para todas las exaltaciones, todos los sacrificios y todos los heroísmos […] Las mujeres asisten a los comentarios, a la exposición de nuevas ideas, a todos los gérmenes de revolución que van creciendo a puerta cerrada en las salas y en los patios de las casas principales. Allí, en la tertulia ellas fustigan a los hombres con sus observaciones personales y sus palabras vehementes […] Ellas han tejido con su abnegación el espíritu patriarcal de la familia criolla y al pasar sus voces sobre el idioma le labraron en cadencias y dulzuras todos sus propios ensueños. Cuando llega la Independencia una ráfaga de heroísmo colectivo las despierta. Movidas por él pasan en la historia como el caudal de un río”. Un río que es, en todo caso, humano. Sus heroísmos no tienen porqué suponer – aunque muchas veces así sea – actos desenfrenados, épicos o gloriosos, sino la llama y simple cotidianeidad de los días y las noches, los sudores y las fatigas, las porfías y los anhelos, los enconos y las ilusiones con las que se labra una vida, como ha sido el caso de José artigas y sus amores cimarrones: los de la sangre y los de la pasión.

Marcia Collazo Ibáñez, 24 de marzo de 2011.

los guardados




si te dejaron por toda herencia el alma
el desliz inocente, la confesión liviana frente al fuego
las intenciones más o menos secretas, que siempre serán buenas
porque son las de ellos y hay que beber, al fin, de su aire en la luz
de lo que dicen y de lo que se callan
si en una plaza de baldosas azules
el alma te dejaron, rezumante de orines y leyendas urbanas
un pañuelo arrugado, una palabra simple en un cuaderno, la arena tenebrosa
perdida entre sus páginas
si al echarse al combate, antes del alba
te guardaron el alma debajo de la piedra
empapada de vida y envuelta en la bandera
de esa tarde de sol que te dolió en los huesos
para tu solo nombre custodiada por siglos
¿adónde fueron cuando al doblar la esquina de aquel árbol final
se perdieron para toda tu noche, para todo tu día
para todos los soles que te quedan?
¿por qué se fueron, si aunque vuelvan no vuelven
si nunca más esa precisa risa
esa precisa gracia de una mano en el viento
el ruido de los vasos y las voces
la mirada pequeña de tu hermano que nunca viajará sobre el poniente
si nunca más el sol de ese preciso día?
miserias de memoria, migajas de un medallón de luz sobre esa frente
y las diez uñas juntas que no pueden hundirse en un hoy para siempre
¿por qué duele lo bello? ¿por qué no muere, en fin
sin tanta repetida desventura?
¿adónde van los días de la dicha, resbalosos y errantes como peces de plata
en la corriente?
cuando cae la sombra su sombra se pasea
en torno de tu casa

Marcia Collazo Ibáñez

Del ser


Nacida en un siglo esquizofrénico, dividido entre el veloz avance de la tecnología y las comunicaciones, y el estallido de dos guerras mundiales con un saldo de más de 100 millones de muertos; nacida también entre el silencio esplendoroso de los campos de Cerro Largo y de Minas, que se me metió en el alma con su tristeza sabia. Transcurrida entre cordilleras de memoria, ciclones espirituales y algunos zarpazos traidores de las parcas y de los malnacidos; amiga de brujas y duendes,y siempre del lado de los pobres de la tierra, como dijo Martí.

Marcia Collazo Ibáñez

Alguien mueve los ruidos



Una advertencia: el lector que penetre en este bosque u océano que nos presenta Alguien mueve los ruidos, debe saber que no transitará por los caminos del sosiego ni hallará las cosas bellas u ornamentadas de un falso prestigio literario. Se sumergirá en la hondura de un mar o en lo intrincado de la selva donde el ritmo de sus metáforas es incesante y renovado, sin llegar jamás al límite del desborde o la fatiga, pues esa misma sintaxis sincopada, envuelve y hechiza al lector en esa “caída” que como indica el título, lo conducirá a “su” libertad o a “su” abismo. Porque ésta es una poesía abismal. Mar o montaña, aquí el vuelo del verso es verso de altura, su aliento pertenece a una respiración lírica de extraña y rotunda intensidad: la de una poética mayor.

La poeta ha dejado de lado el costado confesional o autobiográfico en procura de apresar la más exacta expresión de las palabras. La única. Por eso es esta una poesía abierta, vital y vibrante, que se proyecta a todos los ángulos de lo humano y del fenómeno de la creación.

Jorge Arbeleche

Invitación


Feria del Libro - IMM
Domingo 3 de octubre - 18 hs Salón Rojo
Presentanción del libro
"Alguien mueve los ruidos"
de Marcia Collazo
Actuación de Pablo Seré(guitarra)
y Jorge Bousoño (gaita asturiana)
Palabras de
William Johnston,
Alvaro Ojeda y Melba Guariglia

Los esperamos